8 malos hábitos de los niños que pueden dañar sus dientes
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8 malos hábitos de los niños que pueden dañar sus dientes

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En el blog de hoy, os voy a contar los principales malos hábitos que realizan con mayor frecuencia los peques que acuden a Ortodoncia Ortega y que son perjudiciales para su salud bucal y para su crecimiento y desarrollo.

 

1- Chuparse el dedo

En primer lugar, el hábito que con más frecuencia me encuentro en la consulta es el “chuparse el  dedo”, un hábito que afecta a muchos niños, que tienen por costumbre, llevarse el dedo a la boca en diferentes momentos del día, sobretodo, en momentos de estrés, para dormir o para relajarse. Este hábito nocivo puede alterar el desarrollo del maxilar, de la mandíbula y de los dientes, provocando una excesiva inclinación hacia fuera de los dientes superiores y un déficit de crecimiento de la mandíbula, por lo que debe ser corregido cuanto antes y eliminado el mal hábito.

Desde Ortodoncia Ortega, recomendamos inicialmente trabajar, tanto papas y mamas, odontopediatra y el propio peque, para ir poco a poco dejando el dedo de lado, mediante los premios, los días que no se chupa el dedo. Hay que llevar a cabo, por tanto, refuerzos positivos, frente a los métodos restrictivos y penalizasteis clásicos.

 

2- Consumo excesivo de azúcares

En segunda posición, se encuentra los niños, que tienen un consumo excesivo de azúcares, bien sea en forma de zumos industriales, bollería, refrescos azucarados o demás productos que contienen grandes cantidades de azúcares. Todo ello, sino se acompaña de una excelente higiene bucodental, nos va a provocar caries, en múltiples dientes y en diversas ubicaciones.

En casos de muchas caries dentales en niños pequeños, desde Ortodoncia recomendamos un análisis y control de la dieta, pues ¡más vale prevenir que curar!

 

3- Tragar mal

Otro de los hábitos anómalos más frecuentes en la consulta de odontopediatria, es la deglución atípica, o tragar mal. Consiste en la permanencia de la deglución típica de la infancia, más allá de los 3 años, y en donde la lengua se sitia durante el momento de tragar entre los dientes de adelante, entre los incisivos, en una posición más baja de lo normal.

Este hecho va hacer que la lengua, no se sitúe en las arrugas del paladar (rugets palatinos) no estimulando con ello un correcto crecimiento del maxilar. Es preciso una detección precoz del problema, para evitar estas deformaciones en los huesos, y corregir el hábito generalmente, con la ayuda del logopeda. En el caso de que ya se haya establecido una alteración en el desarrollo, será necesario realizar un tratamiento de ortopedia.

 

4- Interposición del labio inferior entre los dientes

Un hábito poco frecuente, pero que hay que controlar precozmente, es la interposición labial, que consiste en interponer el labio inferior entre los dientes superiores e inferiores, cuando la distancia entre éstos está muy aumentada. Es frecuente la asociación de este hábito junto con un menor crecimiento de la mandíbula inferior y un exceso de inclinación hacia fuera de las paletas o incisivos centrales superiores.

 

5- Comer dulce antes de acostarse después de lavarse los dientes

Cabe destacar el hábito anómalo que tienen alguno peques de comer algo dulce justo antes de acostarse, como costumbre, una vez ya cepillados los dientes. Yo, como odontopediatra y ortodoncista, no me gusta prohibir los dulces, ni demonizarlos como parece que es lo que los dentistas tenemos que hacer, pues considero que los niños deben disfrutar, pero sí es fundamental, que antes de irse a dormir, los dientes y la boca este totalmente limpia.

 

6- Respiración bucal

La respiración bucal, es una anomalía también a vigilar en nuestros peques, y consiste en respirar por la boca, en vez de por la nariz, asociado a boca abierta constantemente, y generalmente a labio inferior evertido y grande, narinas estrechas, ojeras, es decir, cara como de enfermo, o facies adenoidea. Es muy importante su detección temprana tanto por el ortodoncista como por el otorrino y logopeda, para su corrección.

 

7- Morderse las uñas u otros utensilios

Un hábito cada vez más frecuente que estamos viendo, es el mordisqueo de las uñas u otros utensilios, como bolígrafos por ejemplo, por parte de nuestros peques, asociado a un exceso de estrés, o ansiedad. Es un hábito poco frecuente aún, pero conviene detectarlo de forma precoz, para poder instaurar el tratamiento más correcto.

 

8- Mala higiene bucodental

Por último, no puedo acabar este blog sin mencionar el mal hábito de la mala higiene bucodental. No pasa un día de consulta sin que diez mamás me digan lo difícil y lo que les cuesta que sus hijos e hijas se laven los dientes. Es muy importante que los progenitores seamos conscientes de la importancia de incidir en un correcto cepillado dental, empleando por lo menos 2 minutos al cepillado, mínimo dos veces al día, siendo los más importantes tras el desayuno y después de la cena.

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